No revendemos la infraestructura de otro. Cuando algo se rompe, lo arreglamos nosotros mismos.
Alojamos sitios web, vendemos y administramos servidores, y registramos dominios. No somos una agencia que además tiene hosting ni un marketplace de servicios digitales.
Administramos nuestra propia infraestructura y nuestro propio panel de clientes. El sistema de facturación, aprovisionamiento y soporte está hecho a medida, lo que nos permite corregir cosas en días en lugar de esperar a que un proveedor de software las contemple en su hoja de ruta.
Facturamos en dólares y atendemos a clientes de toda Latinoamérica y España. Nuestro origen es Ecuador, y por eso también registramos dominios .ec y .com.ec directamente ante el registro nacional; pero el servicio no está atado a ese país.
Está repartido en husos horarios distintos, y esa es toda la explicación de por qué hay cobertura continua: no es que alguien duerma con el móvil al lado, es que cuando aquí es de noche, en otro sitio es media tarde.
Los técnicos vienen de administración de servidores Linux y de soporte de nivel 2 y 3 para proveedores de hosting en Países Bajos, Sudáfrica, Francia, Pakistán y Ecuador. No es un centro de llamadas leyendo un guion.
El mismo equipo que responde tickets administra los servidores. Cuando el problema es de la máquina no hay que escalar a nadie.