Aplicaciones web, CRM, ERP e integraciones. Con la ventaja de que quien lo programa y quien administra el servidor son el mismo equipo.
No hay tarifa de catálogo porque no hay dos proyectos iguales. Lo que sí hay es un método: primero una conversación para entender qué problema resuelve, después un alcance escrito con lo que entra y lo que no, y solo entonces un precio.
Si el proyecto es grande, se parte en fases con entregas que funcionan por sí solas. Es más lento de arrancar y mucho más difícil de que acabe mal.
Y si lo que necesitas se resuelve con algo que ya existe —un plugin, un servicio de terceros— te lo diremos, aunque signifique no vendértelo.